jueves, 9 de octubre de 2014

"Homeland" y "El regreso de El Lobo": La CIA, Al Qaeda...Carrie y Mikel Lejarza

Hoy comienza en Fox la cuarta temporada de "Homeland", esa serie de espionaje que tanto llegó a gustarnos a algunos, pero cuya evolución dejó incógnitas sobre si merecía la pena seguir en el empeño. La serie estadounidense tiene una relación temática importante con mi novela "El regreso de El Lobo", aunque el tratamiento y el argumento sean distintos y con un enfoque opuesto.
En "Homeland" es un sargento de marines el que se convierte en agente doble al servicio de Al Qaeda. En "El regreso de El Lobo" es un espía español, Mikel Lejarza, al que la CIA trata de convertir en terrorista de Al Qaeda.
Carrie, la agente de la CIA con un transtorno síquico, se convierte en la protagonista única en la temporada que ahora se estrena. Es la antihéroe, una mujer con gran preparación para las tareas del espionaje, con una tendencia a actuar por su cuenta -como El Lobo-, que conoce perfectamente el terrorismo yihadista.
El Lobo en la novela es un agente del CNI cansado de trabajar para el servicio secreto, que ha buscado en Dubai un remanso de tranquilidad para encontrarse a sí mismo. No busca relacionarse con Al Qaeda, pero el amigo que le da cobijo pertenece al grupo y le encarga una misión nada relacionada con matar occidentales...al principio.
Los dos son expertos espías y odian muchas de las cosas que el trabajo secreto les obliga a realizar. No quieren ser héroes, pero asumen las misiones que les encargan. Los dos son personas altruistas con los problemas personales que conlleva haber trabajo mucho tiempo engañando y manipulando a las personas que les rodean. Eso es el espionaje, no nos engañemos.
En los dos casos aparecen la CIA y Al Qaeda. La visión en mi novela se remonta a la convulsión que produjo en el mundo el 11-S y el consiguiente caos de la CIA, que recibía bofetadas por todas partes. En "Homeland" esa visión es más positiva para los espías estadounidenses, algo lógico por otra parte.
En la serie y en la novela hay una pregunta latente: ¿Qué lleva a una persona normal a hacerse terrorista? Y otra que para mí es muy importante: ¿Qué lleva a una persona a hacerse espía y no dejarlo con el paso de los años?

martes, 7 de octubre de 2014

Una espía llamada Corinna, princesa Corinna

La condesa de Romanones, Aline Griffith, fue espía del servicio secreto de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y algunos años más. Sabe lo que dice, aunque obviamente le falte información actual. El otro día hizo unas declaraciones que me llamaron la atención: "El papel de las mujeres en el mundo del espionaje ha dido muy importante. Corinna habría sido una buena espía".
Decía esto la condesa a raíz de una pregunta sobre un collar de esmeraldas y oro blanco que vendió en una subasta y acabó en el cuello de la princesa Corinna, la amiga del rey Juan Carlos. Conociendo su belleza, sus exquisitas relaciones y su don de gentes, la condesa saca esa conclusión con argumentos: "habría sido una buena espía".
La información que la falta es que Corinna llegó a colaborar con el CNI, aunque sus dirigentes, como es normal y habitual, negaran cualquier relación con ella. No se reconoce una vinculación de ese tipo, ni bajo tortura. La gente que se mueve obteniendo información de gran valía y prestando todo tipo de ayudas, es protegida hasta la extenuación. Si hace falta mentir, se miente. Cosas del mundo del espionaje.
Se dijo que el CNI la había espiado para descubrir si la amiga del rey tenía trapos sucios que pudieran perjudicar a la monarquía. Se dijo que la habían protegido para evitar un secuestro o un atentado. La realidad es que ayudó al CNI, como lo hacen muchas personas importantes. Unos cobrando, otros a cambio de favores y algunos por un deseo de colaborar con su país. Siempre sacan algo, de eso no cabe duda.
Corinna, princesa Corinna. Como Bond, James Bond.

jueves, 2 de octubre de 2014

Los errores de la CIA con Al Qaeda y el Estado Islámico

Me lo preguntó el otro día un joven que estaba leyendo "El regreso de El Lobo": "Es verdad, como cuentas en la novela, que la CIA prometió a Bin Laden que a cambio de su apoyo en la guerra de Afganistán contra los rusos, ayudarían económicamente al país y luego no hicieron nada?". Efectivamente así fue.
El 11-S es el último momento histórico que ha convulsionado al mundo. Nuestra vida diaria cambió y ya no ha vuelto a ser la misma. Al Qaeda demostró que nada ni nadie está libre de un atentado terrorista. Y también dejó claro, entre otras cosas, que la ayuda a grupos terroristas que están de parte de alguna de las grandes potencias, puede volverse contra el país que en un momento les ha ayudado.
La CIA entregó armas y dinero a la gente de Bin Laden porque les interesaba que la URSS no ganara la guerra de Afganistán. Prometieron y prometieron más ayuda más adelante sabiendo que una vez concluido el conflicto no cumplirían su palabra. Bin Laden se sintió engañado y su ideología radical hizo el resto. Les juró odio eterno.
Después del 11-S se convirtió en el peor enemigo que ha tenido Estados Unidos durante el siglo XXI. No pararon hasta matarle, aunque detrás de él ya estaba viva la ideología de acabar con los cruzados.
Hace poco ha surgido el Estado Islámico. La ideología es la misma, aunque se han ridiculizado aún más y tratan de imponer su forma de ver la vida, de una forma cruel, a los propios musulmanes. La CIA nuevamente les había dado formación militar, armas y dinero para que lucharan en Siria contra el régimen de Bashar al Asad, a quien pretendían derrocar. Ese apoyo se les ha vuelto en contra. Una vez constituido en grupo potente se han enfrentado a aquellos que les dieron de comer.
El mismo error que la CIA lo cometieron los servicios secretos de países árabes como Arabia Saudí o Qatar, que ahora participan en los ataques contra el Estado Islámico. Y es que las maniobras sucias en las alcantarillas a veces no solo no contribuyen a solucionar los problemas, sino que los acrecientan.

martes, 16 de septiembre de 2014

Una novela sobre El Lobo y una película sobre Lasa y Zabala: aplausos y críticas

"El yihadista vasco". Así titulaba hace unos días Gerardo Elorriaga en "El Correo" la crítica a mi novela "El regreso de El Lobo". Hacía referencia al hecho de "la conversión del infiltrado en un musulmán radicalizado" que "constituye un original punto de partida de la novela". A lo que añadía que la obra goza de "una notable sensación de credibilidad, favorecida por la construcción de los personajes".
He tenido la suerte de que las críticas hasta el momento  han destacado que "constituye una de las aportaciones más atractivas de los últimos tiempos al género del espionaje". Pero también Mikel Lejarza ha sido el centro de atención a raíz de la publicación del libro. Se ha recordado su arriesgada peripecia en el seno de ETA, las veces que escuchó el silbido de una bala dirigida a él que por suerte equivocó el rumbo, incluso se ha habladode ese desazón que le produjo el comportamiento de los mandos de su propio servicio secreto. "Cuántas veces me habré preguntado para qué", escribe al final de "El regreso de El Lobo".
Como contador de historias que investigo en las alcantarillas del poder, creo justo reconocer que con frecuencia hay gente a la que le disgusta el contenido de los que contamos. Cuando los temas están cerca de nuestra forma de concebir el mundo los aplaudimos, pero no si son historias que consideramos benefician a nuestros enemigos.
En el Festival de Cine de San Sebastián que comienza el 19 de septiembre, se estrena la película "Lasa y Zabala". Basándose en los documentos del juicio, según especifica su director Pablo Malo, cuenta la verídica historia de dos miembros de ETA que fueron secuestrados en Bayona por miembros de la Guardia Civil y trasladados a España donde fueron torturados y finalmente asesinados.
Ya antes delegar a las salas de cine la película se ha visto envuelta en polémica por haber sido financiada por instituciones controladas por la izquierda abertzale y por el gobierno vasco del PNV.
Habrá que esperar a ver la película, pero de entrada hay que respetar el derecho de cualquier creador a hacer una película basada en hechos reales y en una parte de la historia española que no nos gusta a muchos y que por suerte fue desterrada de la lucha antiterrorista. A veces, los que tienen que ser los buenos, se convierten en malos. Fueron pocos, pero eso también forma parte de las alcantarillas del poder. Como periodista de investigación defenderé siempre el derecho de todos a contar historias, siempre que reajusten a la verdad.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La historia de una foto: 40 años después de infiltrarse en ETA, Lejarza posa para una foto como aparece en "El regreso de El Lobo"

Mi novela "El regreso de El Lobo", que llegará a las librerías el 4 de septiembre, aparece justamente en el momento en que se cumplen 40 años del momento en que el joven vasco Mikel Lejarza comienza sus gestiones para intentar infiltrarse en ETA. No sabe nada de la banda terrorista y sus instructores del SECED -posteriormente CESID y CNI- desconocen casi todo de su funcionamiento.
Hace un año, tras concluir el original, le entregué una copia a Mikel para que la leyera. Él es el protagonista de una historia de ficción que arranca en Dubai tras los atentados del 11-S y aunque es un personaje que pertenece ya a la historia de España, creí que debía leerla antes de su publicación.
Mikel dio su visto bueno y un par de meses después me anunció que por esas cosas de la casualidad iba a viajar a Dubai, donde tiene lugar la acción de la primera mitad de la novela -el resto transcurre en Nueva York-. Pícaro como es, no tardó en enviarme una foto en la que aparecía vestido con la kantora, el traje típico que llevan los dubaitíes. Le pedí que se hiciera fotos para poder utilizarlas cuando saliera el libro y generosamente
así lo hizo.
Mikel es amigo de sus amigos, una cualidad que apreciamos sobre manera todos los que tenemos el placer de compartir momentos con él. Vive en la clandestinidad y nunca dejará de hacerlo para evitar que cualquier loco, por mucha tregua de ETA que haya, intente acabar con su vida. Por eso tiene un mérito especial que haya accedido a difundir una foto suya.
40 años sirviendo a España en misiones tan arriesgadas similares a la que refleja la novela, le han convertido en el agente más valioso que ha tenido el servicio secreto español en toda su historia. Algún día el gobierno le reconocerá su trabajo. Si no lo hace, la historia de España estará incompleta.

jueves, 28 de agosto de 2014

"El regreso de El Lobo", que nunca se fue, 40 años después

Nunca se ha ido, pero los españoles lo desconocen. Siempre ha estado ahí, con rostro desconocido, engordando o adelgazando, con barba o sin ella, vestido con traje, chillaba o en chanclas. Unas veces se infiltraba en grupos terroristas, otras en mafias, algunas en grupos de blanqueo de dinero...
Mikel Lejarza, alias El Lobo, fue un jovencito que se infiltró en ETA hace 40 años, pensando que tenía en las manos la posibilidad de acabar con la mayor lacra que había padecido su pueblo, el País Vasco. Y casi lo consigue: más de 200 detenidos, ingente infraestructura descubierta y su modo de operar por primera vez al descubierto.
Muchos pensaron que tras este éxito desapareció para dedicarse a regentar una tienda de ropa, a cuidar de sus hijos o a trabajar para una multinacional. Nada más alejado de la realidad. Por sus venas corría el alma de un espía que era el mejor en lo que hacía: integrarse en grupos fuera de la ley, ganarse su confianza, contarlo todo y que otros procedieran a las detenciones. Nada se contaba posteriormente en la prensa de su trabajo. Los agentes oscuros del servicio secreto son así: solucionan problemas y luego desaparecen. Eso sí, si les pillan durante su labor, negarán ser espías y el servicio de inteligencia para el que trabajan se hará el sordo.
El CNI -y antes el CESID y el SECED- tiene muchos agentes como El Lobo, pero ninguno que haya estado tantos años padeciendo la tensión de ser continuamente otra persona, con miedo a hablar en sueños y delatarse y con problemas físicos crónicos como la sudoración excesiva o los problemas de estómago. Sin mencionar su complicada vida familiar, siempre clandestina, siempre con sumo cuidado.
En la primera crítica literaria publicada sobre mi nueva novela "El regreso de El Lobo" se afirma: "En el libro, y en la realidad, siempre hubo una queja por su parte de que las autoridades no le trataron como se merecía. En España no sabemos reconocer a nuestros héroes y los corruptos políticos, con sus tejemanejes, han primado más sus intereses que los de la población. En la novela, esta queja sobrevuela por casi todas sus páginas. Y algo de verdad habrá cuando lo dice el mayor especialista sobre nuestro sistema de inteligencia". http://www.todoliteratura.es/noticia/7398/CRITICAS/El-regreso-de-El-Lobo-de-Fernando-Rueda.html
Mikel Lejarza se ha convertido por merecimientos propios en el protagonista de una novela que tiene, según la crítica de "Todo Literatura" "un ritmo entre desbordante y reflexivo", "su principal virtud es la verosimilitud" y "es una novela inteligente donde el perfil sicológico de los protagonistas predomina en la trama".
40 años después de su famosa infiltración en ETA, El Lobo regresa. Aunque nunca se fue.





lunes, 7 de julio de 2014

El director del CNI supo qué hacer para engatusar al Gobierno

Disculpad que no escribiera antes sobre la reelección del director del CNI, Félix Sanz, pero he tenido que dedicar un pequeño esfuerzo a mi nuevo libro "El regreso de El Lobo" que llegará a las librerías a primeros de septiembre y cuyo impactante book trailer habéis recibido tan bien (https://www.youtube.com/watch?v=on0P3cyCSE0).
Ya había adelantado que el Gobierno iba a darle un segundo mandato de cinco años, aunque solo cumplirá hasta que el ejecutivo que salga de las próximas elecciones generales nombre a su sustituto. No soy un adivino, lo decían los datos y hasta el propio Sanz lo dio por hecho en alguna reunión con periodistas. Lo principal es que ha evitado los escándalos y eso vale sin duda un segundo reinado. Alguien que sale de la comisión de control del Congreso y consigue que hasta el representante de Izquierda Unida hable bien de él, es que dedica tiempo a explicar su trabajo y a engatusar (dicho en el mejor de los sentidos).
Cuentan que lo está haciendo bien y los datos que conocemos así lo atestiguan. Consiguió discretamente la liberación de los tres periodistas secuestrados en Siria, apoyó a la monarquía en el complicado caso Urdangarín, mantiene permanentemente informados a la vicepresidenta de las novedades que se van a producir en Cataluña...
Y ha hecho lo más difícil: salir con habilidad de los charcos que podían ensuciarle. Como es el caso de la ayuda a la NSA de Estados Unidos en su espionaje masivo por medios electrónicos. Se demostró que el CNI dispone de tecnología avanzada y que la utiliza a veces en beneficio de terceros. Sin duda, a cambio de ayudas de esos países a España. Pero el hecho es que nadie entró al trapo contra él.
Su habilidad en las distancias cortas le ha granjeado el apoyo del Gobierno. Si consigue evitar un escándalo en sus filas, será el primer director del servicio secreto español desde la llegada de la democracia que salga por la puerta grande. Le queda año y medio.